Después de
recuperar la libertad en los 80, y perder la cordura –transformando todo en
libertinaje- en los 90; llego con el nuevo siglo XXI, una etapa de misticismo y
reflexión –“New Age”- en la primera década de los 2000. En ese momento, a mis
30, entendí que si quería encontrar a alguien interesante para compartir mi
vida, tenía que empezar por serlo.
Entonces, cambie
el vino “Dulce natural” por el “Malbec”; la música “marchosa”, por una más
tranquila y alternativa; devoré libros clásicos y películas de cine
“Independiente”; me negué a ver “realities” y me hice adicto a I-sat. Explore
la cocina más allá de la tradicional que me había inculcado mi abuela; y
explote mis gustos al máximo, sin importarme si eran de “moda” o no. Crecí como
persona; laboral y profesionalmente. Trate de corregir mis errores -mediante
visitas al psicólogo- y los diferentes aspectos de mi personalidad. Así trate
de prepararme para recibir a esa persona que en algún momento “llegaría” a mi
vida –la frase del momento decía que “el amor llegaba, que no había que salir a
buscarlo”- para poder brindarle todo lo bueno que había logrado ser.
Así pase –perdí
o gane- los siguientes 10 años de mi vida…esperando.
Cuando desembarque
en mis 40 años, siendo una persona “interesante”, lo interesante –ahora “cool”-
se lograba solamente con ser adicto a varias drogas y a la música electrónica sin
letras ni sentido, a las fiestas multitudinarias y a los domingos suspendidos
en una nube de resaca. Así, todo lo que antes era “correcto”, pasó a no ser
“cool”.
Soy de la
generación X. La que vio transformarse en color a la Tv blanco y negro. La
dictadura en democracia. El disco de vinilo en cassette y el cassette en CD, y
el CD en Mp3. Pasamos de estar “perdidos” en la punta del mundo, a estar
conectados -en pocos segundos- a lo que pasa aquí y a miles de kilómetros de
distancia gracias a las computadoras y al Internet. De estar incomunicado -sin
saber que justo un amigo nuestro está pasando a dos cuadras de donde estamos- al
teléfono por cable y luego al teléfono celular.
Siento que
atravesé miles de años en solo algunas décadas. Creo haberme adaptado a todo, y
a estar todo el tiempo sediento de cosas nuevas que fui asimilando sin problemas.
Pero en algo me quede. En algo no evolucione
ni avance. Deje de entender el modo de relacionarse –más allá del chat- con la
gente y el nuevo significado del “Amor” de esta Sobre-modernidad del 2014. Ya
no sé qué busca – si es que busca algo- la gente. Lo que sí sé , es que yo sigo
buscando lo mismo que hace 40 años (y no es “…un terrible quincho, con wi-fi en
la pileta…” ni ganar 1000 latas de cerveza en un concurso, ni un pasaje al
mundial, ni vacaciones en Cancún debajo de una palmera, ni un auto
descapotable, ni una casa en un Country exclusivo, ni un control remoto para
manejar el mundo) Busco a esa persona que me acompañe en la vida, y que me
brinde y pueda brindarle mi “Amor”(?), ese que figura en los libros de cuentos
(de papel o digital), en las canciones (en vinilo, cassette, CD o Mp3), en las
películas (del cine, la TV abierta o por cable, video, DVD o Cuevana) y en las
cartas de “amor” enviadas (por correo, fax, e-mail o SMS)
¿Por qué
después de tanta evolución, la idea del “Amor” sigue persiguiéndonos?
¿Es algo
parecido a la idea de que existe un Dios o la de la existencia de vida
extraterrestre?
0 ¿será la
zanahoria atada delante de nuestros ojos, a la que perseguir incansablemente y
sin sentido, ya que nunca la alcanzaremos?
Este “amor”
del nuevo siglo no viene con especificaciones técnicas ni manual del usuario,
ni videos del paso a paso por “YouTube”.
Yo siento que
ya a pocos le interesa conseguirlo, o es que quizás, más de uno se ha dado
cuenta de que es un engaño para poder vender libros, discos y videos. O quizás,
el “mejor invento”, después de Dios y los extraterrestres. Seguramente, la
zanahoria más grande jamás cultivada en ningún campo del mundo ni de la “aldea
global”.
De lo que
estoy seguro, es que: Cenicienta no entiende cómo se maneja una ultra-aspiradora.
O la Bella durmiente del bosque jamás podrá pincharse el dedo con una máquina
de coser eléctrica. Ni Blancanieves se envenenara con un yogurt “bajo en
calorías” de manzana.
Quizás esto
parezca un llamado desesperado, pero siento y creo, que muchas personas de mi
edad y no, seguramente sientan y piensen lo mismo que yo en este momento.
Freud ya no está
para ayudarnos, la iglesia nunca supo de amor (solo de sacrificio y
sufrimiento). Nuestras madres fueron las que nos criaron con esta manera de
pensar –ahora obsoleta- y al modo en que las criaron a ellas, bajo cánones aún más
antiguos, así que no pueden ayudarnos. Y la espiritualidad… de la
espiritualidad de la nueva era, nace todo este “egoísmo” generalizado...
Así que
este es un llamado de atención a los señores científicos y técnicos japoneses,
esos creadores de adelantos, innovaciones y futuro: Alguno de Uds.-desde su
empeño e inteligencia- ¿podrá brindarnos las instrucciones de uso del “Amor “de
este siglo?

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