
El pasado...ese fantasma temido que arrastra sus cadenas por las noches de nuestra vida. El pasado que nos trae buenos recuerdos y nos recuerda buenas y malas experiencias. Ese mismo pasado que muchas veces nos impidió ver, que quien estaba enfrente nuestro era el príncipe azul, o la princesa de los cuentos. Ese pasado que nos congeló por un tiempo hasta que lentamente lo olvidamos. Hasta que no dolió más, o por lo menos, dolió menos. Ese pasado que nos atormento, nos persiguió y nos dejo ciegos esta siempre ahí latente, soplándonos al oído y provocandonos escalofríos cada vez que una imagen borrosa y cinematográfica pasa por nuestra cabeza como un deja vu, siempre vuelve...
Pero que pasa cuando el pasado que nos visita ya no es el nuestro, sino el de los otros?
Que pasa cuando vemos al príncipe encantado y nos revela que tiene un pasado que lo persigue y que esta confundido en sus vaivenes entre los si y los no, para mandarnos a pasear, quitándose la responsabilidad de más explicaciones.
Que tenemos que hacer? Hay que sentarse a esperar que pase, hacer un curso de Cazafantasmas o salir corriendo con rumbo desconocido huyendo del corazón helado del otro?
Muchas veces aceptamos el pasado de los otros por no perdernos de estar con esa persona, porque por fin alguien nos gustaba. Pero quizás ellos siguen atados y lo único que hacemos es sufrir por no ser correspondidos...como en la mayoría de estos casos.
No les pasa muchas veces, que cuando encuentran un potencial candidato con estos problemas de Pasaditis Aguda terminan escuchándolos y decantando en el lugar de amigo-escucha, perdiendo el lugar de amante que buscaban? my God!
Por supuesto esto no es nuevo, no estoy descubriendo América ni mucho menos, pero es algo que cuando sucede jode y jode mucho y nos hace pensar lo difícil que es coincidir con los tiempos del otro. Un reloj que atrasa, en algún momento coincide con el que funciona bien, pero hay que esperar ese eclipse, ese momento. Pero la realidad nos dice que nuestra vida tiene que ir en el sentido de las agujas del reloj, y no hacia el pasado, para poder seguir avanzando.
Nosotros podemos elegir entonces, empujar un poco las agujas de los demás para que abandonen el pasado, o dejarlos colgados en la pared cubiertos de su propia telaraña y seguir con nuestro camino hacia el futuro...quizás incierto, pero futuro al fin.
Pero que pasa cuando el pasado que nos visita ya no es el nuestro, sino el de los otros?
Que pasa cuando vemos al príncipe encantado y nos revela que tiene un pasado que lo persigue y que esta confundido en sus vaivenes entre los si y los no, para mandarnos a pasear, quitándose la responsabilidad de más explicaciones.
Que tenemos que hacer? Hay que sentarse a esperar que pase, hacer un curso de Cazafantasmas o salir corriendo con rumbo desconocido huyendo del corazón helado del otro?
Muchas veces aceptamos el pasado de los otros por no perdernos de estar con esa persona, porque por fin alguien nos gustaba. Pero quizás ellos siguen atados y lo único que hacemos es sufrir por no ser correspondidos...como en la mayoría de estos casos.
No les pasa muchas veces, que cuando encuentran un potencial candidato con estos problemas de Pasaditis Aguda terminan escuchándolos y decantando en el lugar de amigo-escucha, perdiendo el lugar de amante que buscaban? my God!
Por supuesto esto no es nuevo, no estoy descubriendo América ni mucho menos, pero es algo que cuando sucede jode y jode mucho y nos hace pensar lo difícil que es coincidir con los tiempos del otro. Un reloj que atrasa, en algún momento coincide con el que funciona bien, pero hay que esperar ese eclipse, ese momento. Pero la realidad nos dice que nuestra vida tiene que ir en el sentido de las agujas del reloj, y no hacia el pasado, para poder seguir avanzando.
Nosotros podemos elegir entonces, empujar un poco las agujas de los demás para que abandonen el pasado, o dejarlos colgados en la pared cubiertos de su propia telaraña y seguir con nuestro camino hacia el futuro...quizás incierto, pero futuro al fin.